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lunes, 10 de agosto de 2015

Doce cosas estupendas que solo puedes hacer en Nueva York





1.-Relajarte y almorzar en el encantador Bryant Park, un parque mágico entre rascacielos, y visitar la Public Library. Situado junto a la Public Library, en el corazón del Midtown, este parque tiene actividades de todo tipo para grandes y pequeños y unas estupendas mesitas que lo rodean donde puedes llevarte comida y hacer un pic nic o simplemente almorzar y tomarte un respiro en el trabajo o en tu caminata. Hay un restaurante y un café dentro y varios establecimientos en los alrededores donde comprar algo para tomar. El parque está muy cuidado y durante el día y la noche tiene actuaciones callejeras, actividades deportivas, ajedrez, talleres, cine en verano, música y conciertos. En invierno montan allí una pista de patinaje, menos concurrida que la del Rockefeller Center. El parque es una delicia a cualquier hora y en cualquier época. Y además alberga la Public Library, un edificio neoclásico, que tiene más de 3 millones de libros. Los dos leones de piedra que guardan su entrada fueron apodados como Astor y Lenox, en honor a los fundadores de la Biblioteca. La construcción es impresionante con grandes escaleras de mármol, salas y ventanas y se puede visitar completamente gratis (solo con registrarte). Tiene también interesantes exposiciones temporales en la planta baja.
2.-Visitar Central Park en fin de semana: Es uno de los parques urbanos más grandes del mundo y desde luego el mayor de Nueva York (es dos veces más grande que el Estado de Mónaco). Central Park es el pulmón de la ciudad, un corazón verde de 340 hectáreas siempre llenas de vida. Puentes, lagos, fuentes, obeliscos, esculturas homenaje a Cervantes, o a "Alicia en el país de las maravillas" o al perro Balto, recueros a John Lennon (Strawberry Fields) asesinado en el Dakota Building, y gente....mucha gente haciendo deporte, en bici, corriendo....o simplemente tumbada en el césped cuando hace buen tiempo. Tiene cuatro lagos, en verano un pequeño parque de atracciones que en invierno se convierte en la pista de patinaje que hemos visto en muchas películas (por ejemplo en Love Story), y para los niños hay un precioso Carrusel antiguo y un zoo. Para verlo desde arriba lo mejor es subir al famoso "Top of the rocks", 70 pisos por encima del suelo que ofrece una panorámica de 360 grados sobre el parque. Los fines de semana es cuando los neoyorkinos se vuelcan con Central Park. Y antes o después siempre se puede acudir a alguno de los cientos de sitios que hay en la Gran Manzana para tomar el brunch.


3.- Observar el Flatiron y tomar un cóctel en la terraza del 230 de la Quinta Avenida: El Flatiron (edificio plancha) es uno de los rascacielos emblemáticos de Nueva York. Lo diseñó un arquitecto de la Escuela de Chicago en 1902 y se convirtió entonces en el más alto del mundo con 20 pisos y 90 metros de altura (hoy en día, claro, ha sido superado en mucho). Está en el cruce de Brodway y la Quinta Avenida. Y es precisamente en la Quinta Avenida donde se encuentra una de las terrazas con mejores vistas de la ciudad: 230 Fith. Es un bar enorme abierto todo el año donde se celebran multitud de actos sociales y que en invierno está climatizado para aguantar el duro frío de la ciudad. Abre de 4 de la tarde a 4 de la mañana y, aunque la entrada es gratuita, los cócteles no son precisamente baratos (14 o 15 dólares un mojito) pero creo que merece la pena. El bar tiene dos niveles, la terraza y un piso inferior cubierto, con maravillosas vistas también a través de los cristales y muchísimo más tranquilo. Lo mejor es reservar, sobre todo si quieres una mesa en la terraza. También se puede subir, hacer fotos e irte sin tomar nada si lo prefieres. En invierno puedes pedir a los camareros que te traigan un albornoz rojo para abrigarte si es que tienes frío en la terraza. El bar es para mayores de 21 años así que mejor para los jóvenes que ofrezcan dudas llevar el pasaporte o alguna identificación.

4.-Visitar una y mil veces el Museo Metropolitano (MET): Es el museo más visitado de Nueva York y el segundo del mundo después del Louvre de París y se entra gratis aunque te piden un donativo para su conservación (ellos estiman en 25 dólares la cantidad recomendada pero también se puede entrar si dejas un euro, no hay cantidad imprescindible exigida). El museo tiene de todo, hasta el patio del castillo renacentista de Vélez Blanco o la verja de la catedral de Valladolid y cinco claustros medievales llevados piedra a piedra desde Europa. Lo fundaron a finales del siglo XIX un grupo de empresarios norteamericanos amantes del arte. De dimensiones descomunales es preferible elegir primero que se quiere ver: el templo de Dendur o las galerías de arte egipcio; arte griego y romano, arte japonés, precolombino o africano....o pinturas y esculturas europeas o estadounidenses, pop art, impresionismo....todo!!! La colección del MET abarca más de dos millones de obras de arte de todo el mundo y de todas las épocas. Van Gogh, Rembrandt, Picasso, Velázquez, El Greco, Veermer, Gauguin...También existen secciones dedicadas a la fotografía y a las artes decorativas. Es posible alquilar una audioguía, en varios idiomas entre ellos el español, que te ayudará en la visita. Y si vas al MET entre mayo y octubre, no dejes de subir a la terraza con espectaculares vistas de Central Park. En ella se exponen temporalmente obras de arte contemporáneo pero su mayor reclamo son sus vistas al skyline. 



 

5.-Visitar la cinematográfica Central Station y tomar una copa en The Campbell Apartment:
Quién no ha visto en el cine la Estación Central de Nueva York...en películas como "Recuerda" de Hitchcock, "El Rey pescador" , "Tiempos Modernos" de Chaplin o, por supuesto, en "Los intocables de Eliot Ness de Brian de Palma. Inaugurada en 1913 y reformada en los años 90 del pasado siglo, más de 100.000 personas utilizan esta estación a diario, con un hall incomparable con mármol de Tennessee (Vanderbilt Hall) sostenido por 1500 columnas, tiendas restaurantes (el Magnolia Bakery, el popular Shake Shack o el Steak House de Michael Jordan entre otros) y una gran zona comercial. Grand Central es la estación con más andenes que existe en el mundo y conserva intacta su sala de máquinas, tal y como se creó en 1913. Por la estación pasan más de 82 millones de personas al año, a los que hay que sumar los que van a coger el metro. Y ya que estás por allí que menos que tomarte una copita en el bar al que iba Don Draper y los publicistas de la serie "Mad Men": The Campbell Apartment. Está en el lateral de la estación, en la parte que da a la Avenida Vanderbilt y es clásico, aristócratico y con una clientela mayor de 30 años a la que exigen cierto código en el vestir, así que si quieres entrar nada de pantalones cortos, sudaderas o deportivas. El local fue el apartamento, en los años 20, del magnate John Campbell y luego se convirtió en un bar que logró burlar la Ley Seca que imperó en EEUU. Desde entonces no ha perdido encanto y son muchos los neoyorkinos que acuden a tomar una copa después del trabajo (afterwork). 




6.-Recorrer Washington Square: Está en el corazón de Greenwich Village y lo reconecerás porque es el parque donde vive Will Smith en la película "Soy Leyenda". Es precisamente ese edificio, de color rojo, el que hoy pertenece a la Universidad de Nueva York que rodea la zona. En medio de la plaza está el arco levantado en 1982 para conmemorar la proclamación de George Washington como presidente. La plaza siempre está animada por músicos, artistas, estudiantes y visitantes aprovechando el sol o almorzando o simplemente contemplando las ardillas que corretean por allí.
Greenwich Village conserva ese ambiente independiente, bohemio e inconformista que le ha hecho famoso. Es un barrio para pasear y en él todavía hay un montón de locales de jazz para disfrutar de buena música. En algunos de ellos comenzaron Nina Simone, Barbra Streissand, Simon&Garfunkel o Jimmy Hendrix. Uno de los más conocidos es el Bitter End o el  Village Vanguard.
El barrio se extiende desde el West Broadway hasta el rio Hudson y siempre ha sido uno de los más solicitados para vivir en Manhattan. Allí habitaron Edgar allan Poe, Henry James o Edward Hooper. Aquí y en Brookyn todavía existen los viejos Brownstones, edificios de ladrillo clásicos de la antigua Nueva York. Ya hace años que el ancarecimiento de la vivienda en la zona ha obligado a los artistas y a la bohemia a trasladarse a otras zonas para poder pagar los alquileres. 


7.- Hacer un picnic en el Carl Schurz Park contemplando el East River: Hay un parque maravilloso  y nada turístico en el Upper East Side, en Yorkville, con vistas a la isla de Rooselvelt y al puente de Queensboro que alberga la Maison Gracie, la residencia oficial del alcalde de Nueva York desde 1942 aunque los últimos ya no han vivido allí. Tienes bancos en un lateral para contemplar el horizonte desde una promenade y los transbordadores pasando por el East River.  Se extiende al sur de la calle 86, tiene dos alturas, una estatua de Peter Pan y hay una asociación de vecinos voluntarios que lo mantiene impoluto. Es frecuente ver a las parejas y familias, con una cesta de picnic, sentarse sobre la hierba mientras contemplan el rio y ven correr a los más deportistas y jugar a los niños. El parque está declarado "petfriendly"  ya que por allí corren y juegan a sus anchas los perros del Upper East. Volviendo al cine, este parque sale en la película de Spike Lee 25thHour, protagonizada por Edward Norton. Hay muchos parques en Nueva York, pero el Carl Schurz merece una visita igual que el barrio que lo rodea, calmo y netamente neoyorkino.



8.-Coger el ferry a Staten Island y bañarte en South Beach. Durante los meses de verano, los neoyorkinos huyen del calor de Manhattan para bañarse en alguna de las playas cercanas: Rockaway, Connie Island o las de Staten Island. Con el calor, no hay nada más refescante que coger el ferry a Staten Island, totalmente gratuito, y, además de disfrutar del maravilloso skyline neoyorquino durante el trayecto, llegar a South Beach. Fuera de la terminal del ferry se coge el autobús 51 para ir a la playa y que además para en el famoso Fort Wadsworth por si se quiere hacer un poco de turismo. Sout Beach tiene un largo paseo marítimo y es un destino familiar perfecto para darse un baño en el Atlántico junto al gran arenal, entre canchas de baseball y baloncesto. Hay puestos de comida callejera como perritos calientes o helado pero si se quiere disfrutar de marisco o pescado fresco está también en restaurante Sur Fin Grill que tiene una terraza frente al mar en la que además se sirven cócteles y hay música las noches de verano. De día, los turistas toman el sol mientras se disfruta de las vistas del puente de Verazzano que fue remodelado tras los daños que le originó el huracán Sandy.


9- Cruzar andando el Puente de Brooklyn y ver el skyline desde Brooklyn Heigths. Este puente es probablemente el más fotografiado del mundo y ha sido escenario de decenas de películas como Los Vengadores, El caballero oscuro o Soy Leyenda. Es apabullante cruzarlo a pie y volverte y contemplar la ciudad a tus espaldas. Arranca junto al City Hall de Nueva York y sus gruesos cables de acero y sus torres neogóticas lo han convertido en una de las imágenes más características de la ciudad. Aunque durante años fue el puente colgante más largo del mundo, la realidad es que mide 1,8 kilómetros así que atravesarlo andando está al alcance de cualquiera. Tiene dos niveles: el inferior por el que circulan a diario más de 145.000 vehículos y el superior para bicicletas y peatones. Y desde allí hay que continuar el paseo hasta la Brooklyn Heigths Promenade con una de las vistas más hermosas de la ciudad. Sitio ideal para ver el atardecer.

10.-Visitar el nuevo observatorio del World Trade Center, el más alto de Nueva York. La nueva joya de Manhattan es el One World Trade Center o Torre 2 que desde mayo de 2015 cuenta entre sus plantas 100 y 102 el mirador más alto de la ciudad. La entrada cuesta 32 dólares y es mejor sacarlas por internet y evitar las largas colas de turistas. El observatorio no tiene ninguna parte o balcón exterior pero ofrece la vista más completa-360 grados- de la majestuosidad de Nueva York. Tiene tiendas de recuerdos carísimos y una cafetería donde no merece la pena parar en absoluto. Nada más entrar te envuelven las voces de los trabajadores que día y noche pusieron todas sus fuerzas en levantar este rascacielos: ingenieros, albañiles, arquitectos...Siguiendo por un pasillo te muestran-todo muy americano-la roca madre de la ciudad que sirve como símbolo de los cimientos de los rascacielos que presiden la Gran Manzana. Y de ahí a uno de los cinco ascensores que te suben al Observatorio y que son en si un espectáculo porque recrean en un minuto el desarrollo urbanístico de la ciudad desde 1500 hasta la actualidad. Un viaje que termina justo al llegar a la planta 102 del edificio. La panorámica es sencillamente espectacular.  

11. Recorrer el High Line Park y el Mercado de Chelsea. Y para acabar el recorrido de parques en Nueva York hay que ir al High Line Elevate Park construido sobre una antigua línea ferroviaria elevada que se construyó en los años 30 para desarrollar el lado oeste de Manhattan. Es un relajante paseo de 2 kilómetros entre rascacielos y viejos edificios de ladrillo a unos cuantos metros sobre el asfalto. Está en el Meatpacking, que hace 20 años era un barrio casi marginal y ahora está lleno de restaurantes, galerías de arte y tiendas de lujo. Para acceder a la pasarela hay una escalera junto al Chelsea Market, un mercado ubicado en una antigua fábrica de galletas en el que hay que pararse a comer sushi, ostras, marisco, crepes, helados e incluso latas gourmet de la marca española Ortiz que se exponen al público. También hay tiendas de artesanía, de productos para el hogar o ropa vintage.




12: Comprar en B&H o en alguna tienda singular de Manhattan. Te guste o no la tecnología, los ordenadores, el video o la fotografía alucinarás en B&H Photo Video, más conocida como la tienda de los judíos, muy cerca del Madison Square Garden. Allí encontrarás de todo lo que vayas buscando de video o fotografía, bien nuevo o de segunda mano, a precios competitivos y con una logística de venta muy particular. La tienda es enorme, tu te diriges a un empleado y rápidamente por unos railes que van por el techo desplazan unas cestas metálicas con tus pedidos desde los almacenes hasta las cajas donde pagas. En su mayoría, los dependientes son judíos ortodoxos y es imposible imaginar lo que facturan cada día. Tienen un gran catálogo para que puedas además comprar por internet pero sin duda la visita es fascinante.  Para los amantes de los comics, entrar en alguna de las tiendas de Midtown Comics también será una grata experiencia. Tienen tres establecimientos en Manhattan, luminosos, espaciosos y muy originales.
Hasta la tienda de Apple, frente al Hotel Plaza en la Quinta Avenida, tiene una visita. Es un enorme cubo de cristal que ha recibido numerosos premios por su diseño y la tienda es subterránea. Es un lugar perfecto para fisgar entre las últimas novedades de Apple pero también tiene un Genius Bar donde puedes recibir asesoramiento o reparación de cualquier producto de la marca. Está abierta las 24 horas de los 365 días al año. Para comprar, la verdad es que no note diferencia de precios entre esa y cualquier otra tienda Apple de España. Tiene wifi libre para que puedas conectarte, dato interesante para los viajeros. 















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