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miércoles, 31 de octubre de 2012

Los piononos de Santa Fe, uno de los dulces más conocidos de Andalucía

Santa Fe, una localidad a unos 11 kilómetros de Granada, además de la cuna de la Hispanidad -allí firmaron las Capitulaciones los Reyes Católicos- es la cuna del pionono, uno de los dulces más apreciados de Andalucía y practicamente desconocido fuera de esta Comunidad. Se compone de dos partes, una fina lámina de bizcocho enrollado formando un cilindro (la base del pastel), emborrachado con algún tipo de líquido muy dulce que le da una textura agradable y fresca, coronado con crema tostada. Cuentan los granadinos que la historia del pionono arranca de 1987, cuando Ceferino Isla abrió un obrador de pastelería en el centro de Santa Fe (donde actualmente se encuentra la popular Casa Isla). Parece que el hombre era muy religioso y quiso rendir un homenaje al Papa Pio IX (Pio Nono), el último Papa Rey, y lo hizo dando su nombre a este postre de influencia arabe. En este contexto Ceferino maduró su idea de “crear” un nuevo pastel que no sólo llevara el nombre del Papa, sino que además recordara la figura papal: aspecto cilíndrico y algo rechoncho (bizcocho humedecido enrollado sobre sí mismo), revestido como el Papa con un balandrán blanco (canastilla de papel en cuyo interior se deposita el bizcocho humedecido), y coronilla de crema azucarada y tostada sobrepuesta al cilindro de bizcocho, (que quiere simbolizar el solideo con el que el Papa cubre su coronilla). Los primeros indicios de aparición de un pastelillo parecido al pionono los encontramos en la España hispano-musulmana entre los siglos X y XI, en pleno apogeo de las artes y las ciencias de Al-Andalus por lo que hay quien dice que Ceferino Isla solo recuperó una antigua receta para su pastel. Cada una de las pastelerías que elabora este dulce se guarda algún secreto de su receta original por lo que es difícil hacerlos en casa, aunque este enlace desvela una forma de prepararlos.

La Mimbre, en el bosque de la Alhambra, para las noches de verano en Granada

Rafael Alberti, Antonio Gala y Miguel Rios, entre otros personajes, han disfutado de las comidas del restaurante La Mimbre de Granada, que está en un lugar mágico en pleno bosque de la Alhambra. Ensladas de aguacate, de remojón granadino, sopa andalusí, rabo de toro, choto al ajillo, bacalao al horno y otros platos de la cocina andaluza acompañados por vinos de la tierra como Barranco Oscuro, Señorío de Nevada, Pago de Almaraes o Señorío Nazarí se pueden degustar, si hace buen tiempo, en su terraza de verano o dentro del local decorado al estilo andaluz con cerámica y patas de jamón colgando. De postre hacen unas magníficas natillas y tienen riquísimos piononos, unos pasteles de crema y bizcocho borracho típicos de esta provincia. El restaurante La Mimbre nació en Granada en 1890 aproximadamente, teniendo, en principio, como meta, ser únicamente un quiosco para los viajeros que subiesen al barrio de la Alhambra.

martes, 30 de octubre de 2012

La ciudad palaciega y amurallada de la Alhambra de Granada y el Hotel Alhambra Palace, para dormir en su bosque encantado

La Alhambra o colina roja de Granada es el monumento español más visitado, ya que lo recorren más de 3,2 millones de personas al año. Desde que Al Ahmar, fundador de la dinastía nazarí, instaló en el siglo XIII su corte en la colina Sabika, la Alhambra (“la roja” en árabe) ha sido la referencia del refinamiento y la gracia que pueden alcanzar el arte y la arquitectura islámica. Así lo reflejan los versos del visir Ben Zamrak (1333-1393) grabados en caracteres arábigos sobre la fuente de los Leones, que acaba de ser restaurada: “En apariencia, agua y mármol parecen confundirse, / sin que sepamos cuál de ambos se desliza. / ¿No ves cómo el agua se derrama en la taza, / pero sus caños la esconden enseguida? / Es un amante cuyos párpados rebosan de lágrimas, / lágrimas que esconde por miedo a un delator. / ¿No es, en realidad, cual blanca nube / que vierte en los leones sus acequias / y parece la mano del califa, que, de mañana, / prodiga a los leones de la guerra sus favores?”. La Alhambra es una ciudad amurallada palaciega andalusí que ocupa todo el terreno de la Sabika y alberga un rico complejo palatino y una  fortaleza que alojaba al monarca y a la corte del Reino nazarí de Granada que tenía allí sus escuelas, mezquitas y talleres de trabajo. Su verdadero atractivo, como en otras obras musulmanas de la época, no sólo radica en los interiores, cuya decoración está entre las cumbres del arte andalusí, sino también en su localización y adaptación, generando un paisaje nuevo pero totalmente integrado con la naturaleza de su entorno: arrayanes, mirtos, agua y vegetación.

Ortiguillas, un bocado gaditano de mar

Las ortiguillas, también conocidas como sesos de mar, son uno de los platos más populares de la provincia de Cádiz, y se llaman así porque en crudo contienen células urticarias al igual que la ortiga de tierra. Esta extraña delicatesen marina es una anémona perteneciente al grupo de los celentéreos, que despliega hasta 150 tentáculos pardo-verdosos, con las puntas de color rosado pero que, a pesar de su extraño aspecto en crudo, está riquísima. Un vistoso animal primario marino que vive fijado a las rocas submarinas y que los buzos recolectan con un cuchillo sin punta. Son comestibles y muy apreciadas por su intenso sabor a mar. Se sirven de diferentes formas: en revueltos, en croquetas o en su variante más conocida, rebozadas en harina y, sobre todo,  fritas. En esta dirección web se ofrece un listado muy completo de restaurantes donde las sirven, aunque se recomienda llamar antes del desplazamiento para asegurarse de que las tienen ese día en la carta. Hay que tener en cuenta varias cosas para obtener buenos resultados culinarios: antes de cocinarlas las dejan en vinagre (con agua) para neutralizar las células urticantes; luego se rebozan con harina, huevo batido y se fríen  a 180 grados con aceite de oliva hasta que quedan crujientes por fuera.

lunes, 29 de octubre de 2012

Gran Vía, el latido centenario y cálido del corazón de Madrid





















Ha cumplido sus primeros cien años de vida desde que, a principios del siglo XX, se convirtió en un proyecto arquitectónico que modernizó la fisonomía de Madrid. Desde entonces, la Gran Vía se ha llenado de luces de neón que la iluminan de noche, teatros donde se representan musicales, comercios, cines, hoteles  y se ha convertido en uno de los marcos más representativos de la capital de España. La Gran Vía nació 1910, cuando un tejido de calles estrechas y sombrías dejó paso a esta monumental avenida que partía en dos el casco histórico de la ciudad. Entre el Barrio de Salamanca y el de Chamberí, la Gran Vía es hoy un conjunto arquitectónico de enorme valor que reúne el inventario de los estilos que predominaron durante la primera mitad del siglo XX: historicismo, modernismo, art-déco y racionalismo.

Croquetas y cocina de calidad en el nuevo Mesón Tortuga de Gines, en Sevilla

Croquetas de hasta diez sabores: de chipirones en su tinta, de pimientos de piquillo, de cabrales con avellana, de cordero con miel y canela, de espinacas....son la especilidad del Mesón  Tortuga (antiguo Isla Tortuga) que está abierto de nuevo en la localidad de Gines, a solo unos 10 kilómetros de Sevilla.  Sin duda son riquísimas, pero además la pareja de propietarios ha preparado también en esta nueva etapa del Mesón, que ha pasado por distintos avatares, una estupenda carta que tiene platos exquisitos como las barenjenas rellenas de salmón y setas con salsa de apio o los chichiquis (parecido a la prueba de la matanza), diversas y originales ensaladas, como la de champiñones al horno con torta del Casar, o la carrillera de cerdo ibérico con mus de setas. Sin olvidar postres de "chuparse los dedos" como la tarta de castaña con chocolate, la de zanahoria o la de guayaba cubierta de coco. Tienen menús para reuniones desde 23 euros. La bodega es buena y el rioja de la casa está rico y tiene buen precio. El servicio es estupendo y la relación calidad precio inmejorable. El cocinero y propietario es vasco lo que se nota en la carta y la materia prima exquisita. Ahora además hacen croquetas por encargo y siguen innovando con nuevos sabores como la morcilla, el humo, carrillera y otro montón de exquisiteces.


Mesón Tortuga
Av. Europa, 90
41960 - Gines, Sevilla
Teléfono: 954 71 91 77

domingo, 28 de octubre de 2012

Castillo de Peñafiel, en Valladolid, historia y Museo del Vino


Mucho antes del siglo X, la historia del Castillo de Peñafiel ya habla de luchas y poder, de condes y reyes, de intrigas y amores. Comenzó a levantarse en el siglo X, aunque su aspecto actual es producto de las importantes intervenciones que tuvieron lugar durante los siglos XIV y XV. Tuvo distintos señores y dueños, pero ninguno como Don Juan Manuel, el príncipe escritor, sobrino de Alfonso X el Sabio y, como tal, nieto del gran rey Fernando III el Santo, que intervino activamente en política y fue el autor de "El conde Lucanor". Esta fortaleza medieval vallisoletana fue declarada Monumento Nacional en 1917 y en la actualidad se ha convertido en todo un emblema para el enoturismo de la Ribera del Duero porque alberga desde 1999 un Museo del Vino que recibe unas 100.000 visitas al año. En la sala de catas es posible realizar una degustación guiada de diversos vinos de la Ribera del Duero, así como asistir a cursos y catas profesionales. La planta del castillo sigue la figura del promontorio donde se asienta, una estrecha y alargada franja de terreno en forma de buque. Las murallas se extienden a lo largo de mas de 200 metros con torres vigía almenadas y una única puerta de acceso. Peñafiel constituyó junto con su castillo un punto fundamental en la línea defensiva del Duero, tanto para cristianos como para musulmanes allá por los siglos IX y X. Desde el cerro, el castillo dominaba los valles de los ríos Duero, Duratón y Botijas, y protegía a la población. En la falda del castillo de Peñafiel están las bodegas subterráneas de Protos. Protos, un término que viene de la lengua griega, y se traduce como “primera”, fue la primera bodega, que se llegó a crear en dicha zona, en el año 1927. La nueva bodega, que es fácil de identificar, ha sido un diseño de los prestigiosos arquitectos Richard Rogers & Partners y Alonso Balanguer y Asociado, que buscaron respetar el entorno y la naturaleza, que tanta riqueza da a la zona. Peñafiel es un municipio ideal para visitar durante una escapada de fin de semana, para conocer su valioso patrimonio integrado por el Castillo, la Plaza del Coso, la Torre del Reloj, varias Iglesias, Ermitas o lo queda de sus antiguas murallas. La visita al Museo del Vino permite un recorrido por la exposición permanente descubriendo desde la planta de la vid hasta su consumo, todo ello acompañado de la historia y tradición que siempre han envuelto a esta tierras vallisoletanas en lo referente al vino. Algunos días festivos y en fechas señaladas hay autocares gratuitos en la falda de la montaña para subir al público. Dichos autocares funcionan durante el horario de apertura del museo y salen cada media hora, aproximadamente.

Horario de visitas
1 Abril a 30 Septiembre, de Martes a Domingo y Fiestas de 11h a 14h30 y de 16h30 a 20h30. Lunes cerrado
1 Octubre a 31 Marzo, de M a D y F de 11h30 a 14h y de 16h a 19h. L cerrado
Cierra el 24, 25 y 31 diciembre y el 1 y 6 enero.
Castillo de Peñafiel
47300 Peñafiel (Valladolid)
+(34) 983 881199
museodelvino@dip-valladolid.es