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miércoles, 25 de marzo de 2015

Comer en un castillo: parador de Santa Catalina en Jaén

Buenos entrantes, buena presentación y buena calidad en los productos de la carta del restaurante del parador de Jaén, ubicado en la fortaleza del Castillo de Santa Catalina, que está reconocido por Tripadvisor como uno de los 10 mejores hoteles-castillo de Europa. La edificación es un impresionante baluarte árabe del siglo XIII, con vistas sobre la ciudad y Sierra Mágina, que fue convertido en Parador en 1965. Para llegar hay que seguir una carretera de unos cuatro kilómetros desde el centro de Jaén y tienes que hacerlo en coche o en taxi.
Croquetas caseras con mermelada de tomate Raft, pâté de perdiz de La Carolina, salmorejo andaluz con huevo de codorniz , merluza en salsa de hinojos con alboronias  , lomo de bacalao gratinado con miel y pasas, lomo de ternera braseado a los aromas de Jabalcuz y la leche frita con tierra de almendras y sorbete de mandarina forman parte de uno de los menús del Parador que tiene como secreto de su cocina el aceite de oliva inigualable y buena materia prima. A la carta una cocina simple:cogote de merluza, gallo en pepitoria, tallarines con verduras...siempre servido con agrado. Pero sobre todo hay que destacar el lugar.

Estando en Jaén no puede faltar en la mesa el excelente Aceite de Oliva Virgen Extra que se produce en esta tierra . Nada mas sentarte en el restaurante de este parador te ofrecen una degustación de varios aceites para disfrutarlos. En Jaen la variedad autóctona es la picual. El Parador de Santa Catalina  ha rescatado platos tradicionales de la zona , todo cocinado como antiguamente, para comer entre forjas , arcos, lamparas y una decoración como de la Edad Media. El Parador que está catalogado además como un hotel de 4 estrellas es también un excelente punto de partida para visitar la maravillosa catedral de Andres de Vandelvira que tiene la ciudad y la ruta del Renacimiento en la provincia que incluye Ubeda y Baeza.  

viernes, 20 de marzo de 2015

Restaurante FARGO, comida orgánica de película en el centro de Sevilla



Además de por que un amigo me lo recomendó , fui al restaurante Fargo de Sevilla picada por la curiosidad de su nombre, el mismo que el de una de mis películas favoritas de lus hermanos Cohen. Y resulta que me lleve una gratisima sorpresa. Una cocina con productos ecológicos y orgánicos , con platos vegetarianos y veganos pero también de carne y pescado, una carta no muy amplia pero con un toque completamente diferente a lo hasta ahora habitual en Sevilla: humus de berenjena, huevo a baja temperatura sobre un lecho de guisantes y salchicha, quiché de boletus y verduras, tabule con quinoa, lubina y dorada salvaje y unos postres de chocolate para no perderse, regados por algún cava o vino de la carta. Y todo por unos 25 euros con postre y bebida . Hay que dejar un hueco para el pastel de chocolate negro o la mousse de chocolate blanco, hay varias opciones a cada cual mejor para los adictos al chocolate . Y tienen carta sin gluten.
La carta y la filosofía del local están basados en el slow food y detrás del local hay dos franceses afincados en Sevilla. No hay mesas abarrotadas ni prisas sino tiempo para disfrutar de la comida y de la compañía . Además tienes una buena selección de vinos catalanes, andaluces y franceses. El restaurante, que abre de lunes a jueves por la noche y de viernes a domingo a mediodía y por la noche, esta en una Casa Blanca y azul junto a la plaza de la Alfalfa en la zona conocida como Soho Benita que algunos empresarios llevan intenta di recuperar desde hace algunos años con tiendas y locales diferentes , en los aledaños de la Plaza de la Encarnación. 
Junto al Coq&Roll es hasta el momento el único local en Sevilla con productos orgánicos y ecológicos que no es exclusivamente vegetariano .  Comida sana y casera, ambiente relajado y atención agradable, además de precios razonables hacen de Fargo un sitio muy recomendable en la calle Benito Perez Galdos , 20. 
Teléfono: 955276552. Calle Pérez Galdos 20, 41004 Seviilla. 

El lujo del tapeo en bar "Ena by Carles Abellán" el Hotel Alfonso XIII de Sevilla

El "Ena" es el restaurante que dirige, dentro del mágico Hotel Alfonso XIII de Sevilla, el chef catalán Carles Abellán, que durante 15 años trabajó en El Bulli y que luego ha abierto sus propios negocios. La carta es divertida tiene mucho de Andalucía y de Cataluña tanto en el nombre de los platos como en su estilo. La bomba de la Barceloneta (patata), el ceviche de gambas de la costa, los calamares a la romana con azafrán, las patatas bravas en salsa romesco picante, el tartar de salmón con huevas, el salmorejo o el arroz meloso de mar y montaña son algunos de las especialidades que puedes disfrutar en lo que fue la terraza Martini del hotel, un amplio espacio en un entorno privilegiado. El nombre es un homenaje a la reina Victoria Eugenia, conocida como Ena, que tanta relación tuvo con Sevilla. En el Ena Sevilla puedes comer el menú a la carta por 22 euros. 
El hotel tiene además el restaurante San Fernando y el Taifas, de cocina libanesa y mediterránea junto a la piscina. Para entrar al Ena no hace falta cruzar el hotel sino que se accede directamente por un lateral de la calle San Fernando.
Abellán que tiene una estrella Michelín en Barcelona fue un precursor en su restaurante ComerÇ24 en elaborar una serie de platos basados en las tapas. Este chef no fusiona sino que elige lo mejor de las dos comunidades: no falta la regañá ni el pan con tomate, la espuma de crema catalana o el queso payoyo. Algunos vinos han sido elaborados en exclusiva para Ena y hay vinos andaluces, cava catalán pero también de la Rioja o de la Ribera del Duero. El postre de chocolate con aceite espectacular.

San Fernando 2 | Hotel Alfonso XIII41004 Sevilla,España
954 91 71 60

lunes, 26 de enero de 2015

"Perro Viejo", nuevo espacio sevillano para disfrutar de la gastronomía

La zona sevillana próxima al Metropol Parasol y la calle Regina sigue abriendo espacios nuevos de ocio como salas de  microteatro , galerías de arte, tiendas con ropa alternativa y restaurantes. Un hallazgo reciente  es el restaurante/bar de tapas/coctelería "Perro Viejo" en la calle Arguijo, de MpuntoR, los mismos propietarios del Bar Antojo, la Niña Bonita o el restaurante Nikkei próximos a la Alameda. Esta vez han cogido, rehabilitado y decorado con un diseño precioso un enorme edificio de 160 metros cuadrados en tres plantas y varios ambientes donde pueden atender hasta 200 personas. La comida reune tapas creativas de calidad (como en Antojo) y de otros países como el ceviche peruano (como en Nikkei) con una buena carta de vinos y cócteles.
Abren a las 8:30 de la mañana y sirven desayunos. Estupendos los arroces, las ostras con Bloody Mary y las anchoas del Cantábrico, las costillas y la merluza con cuscus de coliflor y mascarpone de almendra y recomiendo dejar hueco para alguno de los postres, en especial de las tartas de chocolate y galletas.
Las tres plantas del local están abiertas a un patio, tiene una zona a la entrada con sillones pegada a una chimenea , un salón-biblioteca arriba y una cocina a la vista de todo el mundo. Los platos son de duralex años 60 y las servilletas de papel reciclado. El diseño ha corrido a cargo del mismo diseñador de interiores de espacios como el Hotel EME Catedral de Sevilla. En definitiva es un sitio muy muy recomendable y pese al diseño asequible. Una cena abundante con vino y postre puede salir entre los 15 y los 20 euros por persona. Ah, y lo mejor si hay tiempo es disfrutar de la nueva sala Microteatro Sevilla, en la vecina calle de José Gestoso. En este nuevo escenario se puede disfrutar de obras de teatro de unos 15 minutos de duración para no más de quince personas una fórmula que lleva funcionando hace años en otras ciudades y que poco a poco se va implantando en Sevilla. 

Restaurante Perro Viejo
Calle Arguijo 3. Sevilla. 954025082



lunes, 22 de diciembre de 2014

Howth, pueblo pesquero con encanto, vistas, focas y excelente pescado, donde perderse en la bahía de Dublín

A unos 15 kilómetros de Dublín está Howth, una preciosa aldea de pescadores con un bonito puerto pesquero y deportivo, un cementerio con unas magníficas vistas al mar, piedras neolíticas y ruinas medievales, restaurantes con encanto, focas amigables y algunas mansiones en las que viven famosos dublineses como la cantante de Cranberries o dos de los componentes de The Dubliners, toda una institución allí. Tiene además un espectacular marisco fresco y la mejor vista de la bahía de Dublín , por lo que se ha convertido en una de las excursiones preferidas desde la gran ciudad. Nada más salir de la estación del DART, el tren de cercanias que te lleva desde la estación de Connolly en Dublín, te encuentras los fines de semana y festivos un mercado con artesanía, comida del lugar o antiguedades. Después, si consigues hacer la visita en un día soleado, lo mejor es pasear por los acantilados, saborear el paisaje y el mar irlandés y acabar comiendo en uno de sus preciosos restaurantes (recomiendo Aqua) alguna langosta, ostras o marisco. Junto a Howth hay un islote conocido como El Ojo de Irlanda (Ireland,s eye) con restos de un antiguo monasterio y un montón de aves. 
Entre sus otras visitas está la del castillo de Howth, mitad en ruinas mitad restaurado, con su leyenda como todos los de Irlanda, y el Museo nacional del Transporte, pero lo mejor es callejear por sus calles empinadas, por su puerto y sus alrededores.
Se puede llegar en coche, en tren, en autobús y en barco, aunque lo mejor es el DART como ya he dicho. Se dice que el nombre de Howth viene del noruego ya que fueron estos los que fundaron la ciudad de Dublín y colonizaron esta costa estableciendose en ella como una base de operaciones entre Escandinavia y el Mediterráneo. 

jueves, 11 de diciembre de 2014

Trinity College, la imprescindible y respetada Universidad de Dublín


Samuel Beckett, Bram Stoker y Oscar Wilde han pasado por sus aulas y han paseado por sus más de 190.000 metros cuadrados de extensión. La Trinity College es la universidad más antigua de Irlanda y una de las más famosas del mundo y no puedes dejar de visitarla si vas a Dublín, por su ambiente y su maravillosa biblioteca donde se deposita un ejemplar de todo libro publicado en Reino Unido.El Long Room, el salón principal, tiene ejemplares diminutos del Antiguo Testamento o el último comic sobre La Guerra de las galaxias o Camelot, hasta un total de tres millones de ejemplares repartidos en ocho edificios. Un placer para los sentidos y la estética en una biblioteca parecida a la de las películas de Harry Potter. La joya indudable es El Libro de Kells, un manuscrito del año 800 con el texto en latín de los cuatro Evangelios, creado por unos monjes de Iona y con unos esplendidos grabados. Cada día el libro se abre por una página para que se pueda contemplar en su totalidad, aunque claro habría que estar allí a diario. En la old Library está también el arpa más antigua del país, del siglo XV, que es símbolo de Irlanda.
El campus fue fundado por la reina Isabel en un solar de los monjes agustinos en 1592 con la intención de dar una educación a los jóvenes protestantes. Hasta 1793 estuvo vetada a los católicos y hasta 1900 no entraron mujeres. Actualmente es un campus vivo, lleno de bicicletas, estudiantes, profesores y turistas. La plaza principal es Parliament Square donde te puedes sentar a descansar, ver pasar gente y a disfrutar de la arquitectura clásica de los edificios. Con los edificios antiguos se mezclan construcciones modernas y esculturas contemporáneas, como la de Henry Moore. Se puede hacer una visita guiada por 10 euros pero lo mejor es perderte por el campus y entrar en la Biblioteca por tu cuenta que es lo único que cuesta dinero. 
Dublín ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad de la unesco como Ciudad de la literatura. Trinity College está en pleno centro de la capital, frente al banco del Ulster y a dos pasos de Grafton Street, una de las principales arterias comerciales de la ciudad.

Horarios de la Trinity College: Biblioteca: Lunes a sábado de 9:30 a 17:00 horas. Domingo de mayo a septiembre de 9:30 a 16:30 horas y de octubre a abril de 12:00 a 16:30 horas. Visitas guiadas: Todos los días de mayo a septiembre entre las 10:00 y las 15:00 horas y de septiembre en adelante sólo algunos fines de semana.

Comer en Dublín : en un banco, una iglesia....o un pub, sin perderse el pescado de la bahía de Howth

Aunque la cocina irlandesa no es la más recomendable del mundo, si se puede decir que tiene una materia prima excelente, desde las verduras, las  ostras de Galway, la ternera, el cordero , los pescados , las morcillas y las patatas que preparan de mil maneras. Comer en Dublin es a menudo una aventura que se ve recompensada por el entorno curioso y amigable en el que se produce. Desde un antiguo banco, una iglesia convertida en pub y discoteca o cualquiera de los mil pub que se reparten por la ciudad te ofrecen unas posibilidades estupendas y a buen precio.
A poco más de 100 metros de Trinity College, la Universidad de Dublin, se encuentra mi preferido The Bank on College Green, ubicado en un edificio victoriano impresionante que en 1895 se inauguró como sede del Banco del Ulster y que recuerda el esplendor de ese imperio financiero. Junto a los servicios, en la planta baja, aun quedan cámaras acorazadas y los sillones de cuero y el mármol evidencian épocas de esplendor. Ahora The Bank ofrece desayunos, comidas, cenas y copas durante todo el día. A mediodia sandwiches, hamburguesas, fish and chips o sopas del día como la chrowder de marisco y por la noche una carta más amplia que abarca platos de pescado para dos que incluyen ostras, salmón ahumado, mejillones, langostinos, cangrejo, calamares rebozados y pescados de la bahía por 18 euros ; cervezas por 5, y platos de pasta o carne desde 13 a 19 euros. No es barato como no lo es comer bien en Dublin pero merece la pena por el sitio y el ambiente, por la noche amenizado con la música de un pianista en directo. Se llena de turistas y de dublineses, pero siempre es fácil pillar una mesa en el restaurante o en el pub solo con esperar unos minutos en la barra tomando una Guinness . 

Y de un Banco a una antigua iglesia porque justo al otro lado del río Liffey, en la confluencia de Jervis con Mary Street, esta The Church, un pub, restaurante y discoteca, siempre atestado pero con muy buen ambiente. La planta de la calle está presidida por un antiguo órgano que se impone en el recinto con una barra en el centro y vidrieras del que fue un edificio religioso que cerró en 1964 y a donde acudía el ilustre escritor irlandes Johnatan Swift, autor de Los viajes de Gulliver.  La comida normalita y correcta, pero hay menús de dos platos a mediodia por unos 25 euros y por la noche por poco más de 40 euros que merecen la pena en especial por el sitio, a que también se puede ir solo a tomar una pinta de Guinness o un café irlandés. 

Y en cualquier pub del país se pueden degustar durante todo el día platos tradicionales de la cocina irlandesa a buen precio, simples y contundentes. Desde el desayuno irlandes compuesto por huevos, salchichas, bacon,  black y white pudding (morcilla blanca y negra) , maíz, tomates, champiñones y todo tipo de panes en especial uno de soda, hasta los clásicos mejillones del Atlántico, el popular estofado de cordero y el guiso de ternera a la Guinness. Nada espectacular pero rico. Y todo acompañado de patatas hechas de mil maneras diferentes, un tubérculo fundamental en la dieta de la isla verde.  

Pero si hay tiempo no hay que dejar de visitar el bonito pueblo pesquero de Howth, a 20 kilómetros de Dublin, a dónde se llega en el DART, un tren de cercanías cómodo. La visita es una excusa para comer en Aqua, un restaurante con preciosas vistas sobre el mar ubicado en la zona del puerto de esta villa. En Aqua hay que pedir langosta, ostras de Galway o cualquiera de los seafood platters con marisco espectacular y bien preparado. El sitio es precioso y se come muy muy bien, aunque no es barato pero la calidad y las vistas lo merecen. Si no se quiere comer a la carta hay menús con varias opciones para elegir a unos 25 euros. Aqua tiene probablemente las mejores vistas al mar de todo Dublin. El comedor tiene unos inmensos ventanales que dan la sensación de estar comiendo dentro del mar. Es casi imprescindible reservar. Un saxofonista te ameniza la comida.