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sábado, 18 de junio de 2011

La Sacher de chocolate vienesa, la tarta más famosa del mundo

Es una tarta de chocolate típica de Austria. La Sacher Torte tiene bizcocho de chocolate, relleno de mermelada de albaricoque, y una capa más de chocolate negro por encima y por los lados. Fue inventada en 1832 por Franz Sacher , joven repestero, para deleitar a un selecto grupo de invitados del príncipe Klemens Wenzel von Metternich. Tras pasar 16 años trabajando en Bratislava y Budapest, Sacher volvió a Viena y abrió una tienda de delicatessen y vinos. Tras ahorrar un dinero, fundó el Hotel Sacher, llevándose la receta consigo. Tras la muerte  de Anna Sacher, viuda de Fran , y la quiebra del hotel en 1934, su hijo,  llamado Eduard, encontró empleo en la pasteleria Demel y vendió a esta pastelería los derechos de distribución de la receta de su abuelo. Pocos años después los nuevos propietarios del hotel comenzaron a vender la tarta bajo la marca registrada "Original Sacher Torte". Esto provocó una amarga disputa legal entre lujoso hotel y la pastelería que duró años. Finalmente alcanzaron un acuerdo según el cual el Hotel Sacher ganaba el derecho de llamar a sus tartas "Original Sacher Torte", mientras que Demel optó sólo por el derecho de hacer un pastel llamado "Eduard Sacher Torte". Ambas son preparaciones similares,  pero con ligeras diferencias, la primera incluye la capa de mermelada en el centro, mientras que en la Demel lleva la mermelada cubriendo el bizcocho, justo debajo del glaseado. Es cuestión de probar las dos y ver cual está más buena, independientemente de cual sea la genuina. La verdadera Torta Sacher está protegida por marcas de fábricas y no lleva conservante alguno. Para tener una dimensión real de su importancia, basta decir que se creó un vals que lleva su nombre. Esta tarta,  hoy día, se exporta a todas partes del mundo. La fórmula con los ingredientes exactos se guarda en secreto hace más de 150 años. Todavía hoy día tomar un café con un trozo de Sacher Torte coronado con un copo de chantillí en el  Hotel Sacher de Viena es una tradición tan reconocida  en la capital austríaca como la de asistir a una velada en la Opera, a solo unos pasos del hotel. Y para que el placer se demore, en la Sacherconfiserie, sobre la calle Karntner se vende también la famosa torta en todos los tamaños, en sus características cajas de madera con su sello original, conferido por la Corte de Justicia de Austria.
En el hall del hotel Sacher se puede ver un mantel poblado por las firmas de las numerosas personalidades que se deleitaron con la torta, bordadas por Ana Sacher. La primera firma es la del emperador Francisco José. Pero no todos están en el mantel, el libro de huéspedes, abierto en 1936, abruma con un listado de nombres, no menos importantes, que comienza con el de Eduardo de Inglaterra, con el sello R.I. (Rex Imperator).  El turista-gourmet que visite Viena y sus fascinantes bellezas, el incomparable Sacher Hotel (Philarmonikestrasse 4, otro lado de la Ópera, en el corazón de la ciudad), es un lugar de lujo que no se puede dejar de visitar...y donde si se puede hay que alojarse. Es un verdadero templo de la tradición austriaca, con su museo (memorias de la Gran Anna Sacher y su época), las comodidades de sus habitaciones, el relajante Marble Hall, disfrutando la atmósfera de alegría del Sacherstube. Pasando antes por la tienda Kaffehaus donde gentes de todo el mundo acuden para comprar ese delicioso pastel en  cajitas de madera. Después de una noche en la Ópera, es un placer encontrarse en el romántico Red Bar (que es también un elegante restaurante) con música de fondo a luz de velas. El restaurante refleja el tipíco encanto vienés
Hotel Sacher. Philharmonikerstrasse 4, Viena A-1010, Austria
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Mostar, una hermosa ciudad con las huellas de la Guerra de los Balcanes

Mostar es una de las ciudades más importantes de Bosnia-Herzegovina y  fue escenario del conflicto armado que en los años 90 sembró de terror en la mayor parte de los Balcanes. Al pasear por sus calles,  se ven las huellas de aquel conflicto y lo poco que se ha podido reconstruir hasta hoy. Los hezergovinos conviven todos los días con muchos edificios y lugares que todavía no se han recuperado puesto que aún hay casas con huellas de balas y ventanas rotas por los bombardeos. La guerra es paradojicamente la fuente de ingresos de este pueblo a donde acuden los turístas para conocer el escenario del conflicto y compran recuerdos relacionados con el mismo. Es una pequeña ciudad con un casco histórico bastante completo, cuyo Puente Viejo (Stari Most), que da nombre al pueblecito, se ha convertido en un símbolo de lo que fue el conflicto de los noventa y de la esperanza de un presente y futuro mejores.
Mostar está separada por el Río Neretva y rodeada de montañas, al igual que Sarajevo, fue uno de los lugares culturalmente más destacados de la Europa Otomana. Los turcos crearon preciosas mezquitas y le dieron un toque muy especial a sus calles y edificios, principalmente a lo que se conoce como Kujundziluk, que actualmente es el corazón musulmán de la ciudad bosnia. Mostar, al igual que la totalidad de Los Balcanes, aguantó a lo largo de su historia catástrofes y numerosas guerras, pero fue la de los años noventa la más devastadora de todas. La ciudad del Neretva sufrió los ataques del ejército serbio durante más de seis meses de constantes bombardeos. Los católicos (de etnia croata) y los musulmanes bosníos lucharon juntos contra ellos y lograron detener muchas de las acometidas de los yugoslavos que les asediaban desde muchos flancos. Pero las diferencias entre ambas confesiones y las viejas rencillas dieron un nuevo giro a la guerra tanto en Mostar como en el resto de Bosnia con la misma situación étnica. Católicos croatas y bosnios islámicos, comenzaron una lucha fraticida y cruel que llevó a la matanza de miles de inocentes y dejó un escenario de muerte, destrucción y desolación. La ciudad, sobre todo la parte más antigua, se ha ido restaurando y lo mismo ha ocurrido con el Puente del Siglo XVI desaparecido en las verdísimas aguas del Neretva. Bajo el auspicio de la UNESCO y la colaboración desinteresada de organismos y de los propios habitantes de la ciudad, se trazó un proyecto muy ambicioso consistente en levantar un puente exactamente igual al anterior que se inauguró en 2004. En la actualidad forma parte del Patrimonio de la Humanidad y vuelve a ser considerado el símbolo de la ciudad y unión entre las dos culturas en las que se divide (musulmanes bosnios al este del río Neretva y católicos croatas al oeste). Situado en el casco antiguo, es uno de los lugares más visitados por el turismo dado que se lo puede observar en su entorno rodeado de  calles medievales, también reconstruidas según el diseño otomano, con sus empedrados y las estrechas callejuelas que, en la actualidad, están pobladas por innumerables tiendas de artesanías típicas. Es también de tradición entre los jóvenes realizar saltos de altura desde el puente de Mostar en su punto más elevado, cayendo a las aguas cristalinas del Neretva . Mostar está a 80 kilómetros de Sarajevo y a unos 150 kilómetros de Dubrovnik. La distancia no es larga pero la única carretera que bordea la costa hacia el interior es tan bonita como lenta.

Puerto Madero, de antiguo centro portuario al barrio más chic de Buenos Aires

Es el barro más "chic" de los 48 que tiene Buenos Aires y en él se encuentran muchos restaurantes y bares “a la moda”, con un ambiente cosmopolita, como por ejemplo el Spell Café con su bonita terraza y su club de tango en el sótano. Estos cafes y restaurantes están en las plantas bajas de los reciclados docks. Los docks, son antiguos edificios de ladrillo rojo que albergaban originariamente a la administración del puerto. Las plantas altas, se reservan a departamentos tipo lofts habitados por artistas y gente de clase alta y modernas oficinas comerciales. Puerto Madero está cerca del centro de la ciudad, su amplitud y sus vistas al rio hacen de él una de las zonas más exclusivas de la capital argentina. Las calles tienen nombres de mujeres, protagonistas de la historia local, excepto las avenidas de Calabria o Costanera Sur. Este barrio es un ejemplo de como una zona abandonada, con un buen planeamiento urbanístico puede convertise en una zona de lo más elegante. A fines del siglo XIX la necesidad de crear un puerto que conectara a Buenos Aires con Europa llevó al ingeniero Eduardo Madero a presentar su propio proyecto. El plan consistía en la fabricación de cuatro diques cerrados, interconectados mediante puentes, y dos dársenas, norte y sur. La construcción de este puerto vino a llenar un espacio despoblado y agreste. Fue aprobada por el entonces presidente Julio Argentino Roca, a fines de 1884, y entre 1900 y 1905 se construyeron los dieciséis docks de ladrillos rojizos, claros exponentes de la arquitectura utilitaria inglesa. Los docks tenían entre tres y cuatro pisos con sótano, depósitos que serían utilizados para guardar granos y otros artículos de exportación.  A principios del 1900 fue la puerta de entrada de la oleada de inmigrantes que fueron forjando la identidad del pueblo argentino. La renovación del viejo puerto se inició en 1989 con la Ley de Reforma del Estado y la creación de la Corporación Antiguo Puerto Madero. Tuvo como principal objetivo urbanizar sus 170 hectáreas y revalorizar el área central de la ciudad.
Hoy es un barrio muy frecuentado por bonaerenses y turistas con sus parques, plazas, puentes como el de la Mujer de Calatrava y hoteles de cinco estrellas como el Hilton. Quienes estén interesados en la naturaleza pueden darse un paseo por la Reserva Ecológica Costanera Sur, con sus bosques y fuentes históricas, que a comienzos del siglo pasado servía como balneario para los porteños. Allí se pueden observar diversas especies de aves o simplemente contemplar el paisaje.
Puerto Madero, ubicado en el delta del Rio de la Plata, tiene una intensa vida nocturna y es un lugar muy frecuentado para cenar o tomar copas en sus pubs o discotecas. Una de las últimas construcciones que se han sumado al barrio es la Torre YPF, con diseño del famoso arquitecto Argentino Cesar Pelli. Este impresionante edificio se suma a la tendencia de altas y lujosas torres que pueblan la zona.A nivel artístico se destaca la famosa fuente de Lola Mora, y el museo que alberga la colección de arte de Amalia Lacroze de Fortabat. Sin duda, un paseo imprescindible para disfrutar de la zona mas moderna y lujosa de la ciudad porteña.

viernes, 17 de junio de 2011

"Las casas del Atrapasueños" y la playa de Zahora, en la costa gaditana

Con sabor andaluz, su color blanco contrasta con el azul del cielo. Los techos de los porches y las terraza están hechos artesanalmente por gente del lugar a base de palos, cañas, paja y cuerda. Las persianas son de esparto trenzado, también confeccionadas artesanalmente. "Las casas del Atrapasueños" además de tener un bonito nombre son un lugar estupendo para alojarse, en el Parque Natural de la Breña, junto a los Caños de Meca, en Cádiz. Este alojamiento rural está a unos 500 metros de la playa del Faro de Trafalgar y muy cerca de Zahora, mi playa preferida en Andalucía. Dispone de cuatro casas para 4 personas y cuatro estudios para 2 personas que están bastante peor que las casas. Cada casa y cada estudio están orientados a un sitio diferente para asegurar la privacidad de los visitantes. Las casas están compuestas por 2 dormitorios, uno con cama de matrimonio y el otro con dos camas, baño, salón con chimenea, cocina totalmente equipada y porche hacia el jardín con mobiliario de exterior. Los estudios cuentan con dormitorio, baño, cocina totalmente equipada y terraza con mobiliario y unas espléndidas vistas del entorno. Un atrapasueños es un trozo de madera unido por sus extremos formando un círculo. En su interior la cruzan varios hilos simulando una tela de araña en la que se pegan cuentas, plumas, semillas, etc. Se utiliza popularmente como adorno y según la creencia, serviría para eliminar las pesadillas y atraer buenos sueños. Algo que seguro se consigue en este alojamiento rural en un entorno incomparable. Los Caños está situado entre 3 pueblos: Conil (11 km) ,Barbate (8 km) y Vejer de la Frontera (12 km). Desde allí se pueden hacer rutas en coche y visitar más pueblos de la Provincia de Cádiz: por la costa para conocer Bolonia o Tarifa. También se puede hacer la "ruta de los pueblos Blancos" y conocer la Sierra de Grazalema.
Desde "Las casas del Atrapasueños" se puede ir a Zahora, excelente playa de arena fina donde sopla, en ocasiones, fuerte viento con una preciosas vistas del cabo de Trafalgar, y donde pueden practicarse deportes como el surf, el windsurfr, la vela y la pesca. La playa de Zahora, una de las más íntimas y vírgenes de Europa y un verdadero paraíso para los que buscan tranquilidad y naturaleza,  es aislada, de no fácil acceso, por lo que no está muy concurrida. Zahora no es literalmente  nudista, si bien, debido a su aislamiento, son muchas las personas que lo practican. Sus aguas son cristalinas y limpias, y las corrientes grandes, no posee servicios, salvo los propios de los deportes náuticos que en ella se practican. En esta playa se puede comer o cenar  en el restaurante Sajorami, disfrutando de la cocina tradicional gaditana e internacional en los salones, o en la amplia terraza al aire libre, probando especialidades tan exquisitas como el arroz con carabineros, o los mejillones rellenos, acompañados de uno de los vinos de la amplia carta. Al atardecer desde el Sajorami, que también es hotel, se puede contemplar una de las más mágicas puestas de sol de la Costa de la Luz con un mojito en la mano.
Casas del Atrapasueños. Dirección: Urbanización de las Acacias 186. Barbate. Teléfono: 609 032 570 

Los edificios pintados y okupados de Amsterdam

Un mural es más que una simple imagen porque interactúa con el espacio que lo rodea. Los artistas muralistas deciden los colores, formas y símbolos que van a utilizar para aprovechar todas las ventajas que ofrece el lugar. De Amsterdam todo el mundo conoce sus canales, sus bicicletas, sus coffee shop y sus museos, pero no se habla demasiado de los muchos edificios decorados con murales que son verdaderas obras de arte.
Hasta los años 80 estaba prohibido en Holanda  poner algo lleno de color en las paredes de los edificios. La prohibición terminó siendo una provocación para la pintura espontánea y nocturna de murales y artistas como Kris Spinhoven, Bart Boon o Roeland Zijlstra empezaron a trabajar pos edificios de La Haya o Amsterdam. El arte callejero  en general juega un papel importante en la ciudad. Los graffiteros trabajan por la noche porque las multas si les pillan llegan a ser altísimas y hay unos cuantos grupos desde hace unos 15 años. Si les pillan una primera vez pueden pasar una noche en prisión, pero los jueces suelen ser indulgentes y la cosa acaba con una multa. Otra cosa son las penas para los reincidentes que pueden acabar con penas de cárcel y con multas altísimas. Hay algunas de estas casas pintadas que son casas de okupas.
Una de las cosas curiosas de Amsterdam es que el movimiento okupa puede ser legal si se siguen ciertas normas. Este colectivo tiene asambleas de okupas (kraak spreekuur) organizadas por barrios, que hacen públicas las casas que están vacías. Si una persona sabe que quiere okupar puede seleccionar algunas casas. Las asambleas ayudan con la movilización de gente para que esté presente cuando la casa vaya a ser okupada. Además, en la asamblea se decidirá quien va a romper la puerta y quien va a hablar con la policía, a la que se avisa para que de fe de la okupación. Si quieres okupar necesitas una mesa, una silla y una cama porque para demostrar que vives en una casa debes tener un mínimo de útiles que lo justifique. Ah y también necesitas una cerradura que sustituya a la que has roto con llaves que deberás repartir entre los vecinos que vayas a tener en la casa. En fin, todo muy holandés y civilizado. Por supuesto okupar - o kraken como se dice en holandés al imitar el sonido de una puerta rota - no es algo nuevo. Desde que ha existido la propiedad privada, ha habido okupaciones de lugares abandonados que quedaron vacíos debido a guerras, hambrunas, crisis económicas u otras razones. De todas formas como practica política organizada, los orígenes de la okupación en Holanda se remonta a hace unos 40 años aproximadamente.

jueves, 16 de junio de 2011

Portugal: el paraiso de los dulces


La cocina portuguesa es excelente, económica y abundante y los portugueses son golosos! Sus especialidades incluyen al menos unos doscientos tipos de pasteles. Este gusto a los dulces nacionales parece haberse originado durante la ocupación musulmana, y en el siglo XV estaba ya la caña de azúcar plantada en Madeira. Más tarde, en el siglo 17 y 18, los conventos se hicieron famosos por sus pasteles como lo demuestran los nombres de sus especialidades: “toucinho do Céu”, "manteca de Dios", o “barriga de Freiras” -vientre de monja-. En  la Costa da Prata,  zona al norte de Lisboa, destaca sin duda el Pao de Lo de Alfeizeräo-una freiguesía de Sao Martinho do Porto-  que es un riquísimo bizcocho esponjoso con un poco de merengue hecho sobre una base de huevos, azúcar y harina de trigo que también se conoce como pastel de esponja en los países de habla inglesa o pastel de España en Italia. También destacan los postres de Caldas da Rainha donde son muchos los dulces tradicionales que se pueden saborear como las 'trouxas de ovos,'  aunque los más populares son, sin duda, las famosas “cavacas”. El origen de esta receta es incierto, pero la venta de esas galletas finas de Caldas es conocida en la ciudad desde finales del siglo XIX. Tampoco hay que olvidar los ovos moles, dulce que se ha convertido en uno de los símbolos de la ciudad portuguesa de Aveiro y que fueron creados por las monjas del Convento de Jesús, actualmente convertido en el Museo de la ciudad. En este convento, fundado en 1458, vivió hasta su muerte la princesa Santa Joana, hija del Rey de Portugal Afonso V, que posteriormente fue beatificada por el Papa Inocencio XII en el año 1693, debido a las curaciones milagrosas que realizaba. Las monjas no consumían huevos en señal de abstinencia, por lo que utilizaban azúcar para conservarlos, dando así origen a los ovos moles (literalmente huevos blandos), un dulce al estilo de las yemas de Santa Teresa, típico de Avila. Elaborado con yemas de huevo, azúcar y agua, es un alimento muy energético, que fue aprovechado por las monjas en el tratamiento de enfermos, ya que la mayoría de las enfermedades de la época tenían su origen en una alimentación deficiente. En este paraíso portugués de dulces, también hay que probar el delicioso “Palha Abrantes” , los ricos “pasteles de nata” del lisboeta barrio de Belém, la maravillosa pasta de almendras del Algarve,  el merengue molotov, el folhar de Olhao, el “Pão de Rala” de Évora, hecho de dulce de calabaza envuelto en pasta de almendras o el postre que identifica a la localidad de Lagos, en el Algarve,  el Don Rodrigo, auténtico y original,  hecho de higos y almendras.  Ah, y en Lisboa hay que visitar Casa Brasileira (Augusta, 267) siempre con gente agolpada ante el escaparate y dispuesta a disfrutar de sus Sonhos de abóbara, pingos de tocha, queijinhos de huevo, pasteles de nata, queijadas de Évora, viriatos de tent y esas manzanas asadas con massa folhadas.

 Casa Brasileira. R. Augusta, 267. Lisboa

miércoles, 15 de junio de 2011

Culatra y la Isla Desierta, oasis de paz y playas vírgenes en el Algarve portugués


No hay ni policia, ni médico ni coches en toda la isla.  De ambiente tranquilo y familiar, Culatra es un bonito pueblo de pescadores donde encontrar el esparcimiento en las vacaciones o la tranquilidad hasta en épocas  veraniegas. Su extensa playa casi casi virgen se extiende a lo largo de la costa y enlaza con la otra población de la isla: Farol. La isla de Culatra se ubica junto a la Isla de Armona  formando parte de la Ría Formosa. La isla de Culatra era un antiguo pueblecito de pescadores, donde se han instalado algunos extranjeros de manera permanente y otros han comprado casas para  vacaciones, pero no habrá más de 200 viviendas y en su territorio conviven en armonia forasteros y nativos. Esta isla, junto con la de Armona, actúa como barrera para las lagunas que se encuentran en la parte interior y que forman parte de la reserva natural de Ría Formosa. En Culatra se puede fondear y también en Olhao donde hay un puerto deportivo que permite llegar a tierra para disfrutar de una buena comida o cena en alguno de los restaurantes típicos. Es Culatra, además, una isla de personajes. Un alemán, amable y educado, parece que viejo marino, se ha fabricado en una zona de la isla su particular “Moulin Rouge” (así lo llama él) a base de los deshechos que devuelve el mar. En el tejado ha instalado todo tipo de artefactos que mueve el viento y detrás de su artilugio tiene un huerto. 
El parque Ría Formosa es un ecosistema de extraordinario valor paisajistico y ambíental, que se extiende a lo largo de 60 Km, constituido por un laberinto de lagunas separado del mar por dunas y bancos de arena. Culatra depende administrativamente de Faro, la capital del algarve portugués.  

Recomendado y obligado es visitar Culatra y comer en Joao Farol un  buen pescado fresco y buen marisco, pues es tierra de almejas, gambas y carcañolas, una mezcla extraña y riquísima entre la ostra y el mejillón que yo solo he comido allí, aunque también preparan unos garbanzos frios con bacalao exquisitos. En los alrededores de la isla se ven numerosos mariscadores distribuidos por los bancos de sedimentos descubiertos por la bajamar y los vestigios de las formas artesanales de pesca utilizadas, principalmente las nasas y los arcaduces para el pulpo. También hay una pastelería casera donde sus dos reposteras confeccionan riquísimas tartas. Está al principio de la calle que lleva desde el puerto a la playa, cerca de la tienda de Rita. 
A la isla se accede en barco desde  Olhao, la población que está justo enfrente, bien el los ferrys que salen con frecuencia o bien en los muchos taxis maritímos que hay en ambos lados y en los que pueden montar tranquilamente seis o siete personas y cobran entre 15 y 30 euros.
Y ya para remate, decir que muy cerca hay una Isla Desierta en pleno siglo XXI y...en el sur de Europa!!. Se accede por mar, desde el muelle de Porta do Sol, en Faro. Vale la pena cruzar los laberintos de arena y sedimentos de la Ría Formosa, con el barco serpenteando por canales y bancos del pantano. Por el camino hay que prestar atención a las diversas aves que por allí se alimentan, como los flamencos. Ya en la playa, el fin del arenal no se alcanza con la vista. Son cerca de diez kilómetros de silencio y de sosiego, tanto en la playa marítima como en la playa de la ría. Se trata de un área completamente deshabitada de la Ría Formosa. la Ilha Deserta, también conocida como Isla Barreta es ideal para aquellos que gustan de admirar la naturaleza en su estado más salvaje. Ilha Deserta tiene una amplia playa de arena rodeada por las aguas tranquilas y limpias de la Ría Formosa y el océano Atlántico, siendo la única del Parque Natural de Ría Formosa que está deshabitada. La isla cuenta con el restaurante O Estaminé, que ofrece una variedad de especialidades vinculadas a la Ría Formosa, y también comida rápida. Aquí se puede encontrar además servicios como cuarto de baño y ducha. La Ilha Deserta tiene una playa con bandera azul vigilada y protegida con alquiler de toldos, tumbonas e hidropedales.